jueves, septiembre 29, 2011

Pensar los medios de comunicación.


Tanto en la entrevista a Néstor Garcia Canclini, como en el relato de Chimamanda Adichie y en la información sobre la llamada Ley de Medios, se destaca la importancia de dos desiguales polos productores de información: el primero, apoderado de los principales medios de comunicación y producciones culturales a través de monopolios, y en consecuencia dueños de las historias que los mismos relatan, produciendo, en palabras de Adichie “una única historia”; y el segundo, con menor incidencia y relevancia a nivel mundial, como lo son las producciones mediáticas y culturales independientes, que por lo general brindan la “otra historia” (aquella que los grandes medios no difunden por falta de redituabilidad) y que conforman la pluralidad de realidades que conforman un relato, un lugar, una noticia.
Debido a esto, es de suma importancia destacar la gran incidencia que tienen los grandes monopolios de tv, radio, prensa escrita y televisión al momento de formar ideologías y modos de pensar, ya que es a partir de estos productos culturales que los pensamientos tanto individuales como colectivos se van construyendo a lo largo de la historia, abrasando contra aquellos pueblos más pequeños que no poseen tal fuerza en sus emisiones  como para sobreponerse a las historias oficiales que son difundidas alrededor del globo, debiendo hacer esfuerzos sobrehumanos para que sus relatos sean escuchados. A partir de esta controversia es que se plantea la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en nuestro país, que entre otros puntos, limita la monopolización de las voces mediáticas a cargo de grandes grupos económicos y permite la pluralización y diversificación de opiniones en prensa escrita, radio y televisión que sean capaces de relatar el otro lado de esa historia única, con producciones culturales locales y autóctonas, sin la intromisión en demasía del mercado en la difusión de la información.
Sumada a esta única historia televisiva, radial y gráfica tradicional, en las últimas décadas se desarrolló a pasos agigantados la circulación de esta misma información a través de Internet, que de la mano de la globalización llega a los más recónditos lugares del mundo. Entonces, se podría suponer que con este medio sería posible el intercambio mediático plural desde y hacia todos los puntos del mundo, pero de lo contrario y como expone García Canclini, Internet también ha sido objeto de los monopolios de la mano de Google Inc., grupo aún mayor que las grandes cadenas televisivas y productoras discográficas que antes dominaban los bienes culturales masivos, y que se prevé que de seguir con la apropiación de productos intelectuales con el supuesto objetivo de favorecer su difusión, podría llegar a restringir el acceso a dichos bienes.
A modo de conclusión, entonces podríamos decir que la progresiva monopolización de la información y la inmiscuición del mercado en la cultura desde la literatura hasta Internet, han provocado que aquellos puntos de vista regionales netamente intelectuales, se hayan visto sosegados e imposibilitados de difundir sus historias. Esto es en cierto grado reversible mediante legislaciones que limiten dicha monopolización, con la concientización por parte de la misma población y a través de la iniciativa regional para producir y difundir bienes culturales autóctonos y reales de modo que no se produzca una aculturación objeto del capitalismo multinacional manipulador de los medios y difusor de una única historia.

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