Chau chau adiós gente! Ha llegado fin de año. Y siempre nos agarra desprevenidos, nos comienza a molestar el calor (en lo particular, me agobia) y comentamos sin excepción, lo rápido que se nos pasó el año.
Este fin de año en especial no me vino de golpe, creo que lo estaba esperando. Y me sorprendió con un gran sentimiento de estamos creciendo. Seremos chicos, de hecho, lo somos. Pero una tiene esa sensación ineludible de que estamos creciendo, y da miedo. Ansias, nervios, alegría.
Y por ayudarme a crecer, y por sobre todo acompañarme, GRACIAS.
Y en cuanto al blog, que creo que es lo que realmente nos compete, pude encontrar en él un medio de expresión totalmente distinto.Si bien no es la primera vez que escribo en uno, sentí una total libertad y satisfacción al poder publicar en él, producción mía. Me encantó.
Gracias totalesssssssssssssssss!
martes, noviembre 09, 2010
miércoles, octubre 13, 2010
Las fieras.
La realidad siempre se nos plantea de diversas maneras, la realidad nos transforma y nosotros también la transformamos a ella. Podemos estar ubicados en un mismo espacio y en un mismo tiempo, pero aún así nuestra realidad no será la misma que la que le pertenece a la persona al lado nuestro; y por ende, no será igual la forma en que la expresemos.
En palabras de Henry Matisse "Yo intento simplemente colocar los colores que proporcionen mi sensación", podemos ver claramente la visión del fovismo frente a la percepción de lo que tenemos enfrente, lo cual termina transformado en excéntricas imágenes plagadas de colores vivos e inquietantes.
| "Chatou, with red tree", Maurice de Vladimink. |
Otro exponente de esta vanguardia es Maurice de Vladiminck, que en su obra "Chatou, with red tree" podemos observar la particularidad del uso de los colores, por ejemplo, en el árbol de tronco rojo; como también la simpleza de los trazos a la hora de darle color al agua, con gruesas pinceladas que parecen un tanto descuidadas.
Particularmente, cuando me encuentro frente a pinturas de esta vanguardia, lo primero en lo que pienso y que inevitablemente me invade son los colores llamativos y la libertad con que estos artistas prefieren expresar sus sentimientos y su manera de ver la vida, junto con la simpleza que poseen las formas en sus pinturas.
lunes, septiembre 06, 2010
¿Comunicados?
El 1º recuerdo de Internet en mi vida, es el de mi papá en su oficina, trabajando. De a poco me dejaron (junto con mi mamá), empezar a usar la computadora: primero sólo juegos, hasta que por fin pude acceder a Internet. ¡Tener mi propio e-mail, igual que mi hermano! Con la ayuda de mi papá creé mi cuenta... Y ahí la dejé, no tenía mucha correspondencia. Después de un tiempo, espiando-como siempre-lo que Bruno hacía, descubrí el Messenger. También quise chatear, por supuesto, y molesté tanto hasta que finalmente aceptó enseñarme cómo usarlo, ¡y me encantó!. Igualmente, la cosa era medio limitada: no tenía banda ancha, salía bastante caro y además, no se podía usar el teléfono mientras uno estaba conectado. Así empecé a ver de qué se trataba esto de comunicarse con otras personas de un modo un poco... particular. Al principio lo hacía sólo con familiares, hasta que mis amigos comenzaron también a tener su mail; y de a poco me metí en el mundo cibernético, conociendo a grandes personas.
En cuanto al resto de las personas de mi entorno, no sé realmente decir cómo las afectó, creo que Internet supo meterse tan rápido en el general de las personas que se me hace medio difícil precisar el punto exacto en que se me volvió tan cotidiano, y a su vez necesario. Llega un punto en el que esta manera de comunicarnos me pareciera el único. Estás en modo internet diría mi mamá, y sí, me abstraigo tanto del mundo estando frente a una computadora! o a lo mejor... ¿me conecto aún más con el mundo?
¿Es realmente estar comunicados, esto de sentarme frente a un monitor, leyendo lo que otra persona quiere decirnos? Realmente no sé, lo que puedo decir con certeza es que es a lo que estoy acostumbrada, llegué a conocer más a algunas personas por medio de un monitor que en vivo y en directo, y no me molesta que así sea.
Posiblemente no sea lo mejor del mundo estar en modo internet, pero-aunque a veces me harte y trate de evitarlo-, me gusta.
Con palabras de Dominique Wolton, podemos decir que internet es un sistema de información y de documentación, no un sistema de educación, porque si bien en él podemos encontrar prácticamente todo lo que necesitemos, no hay que perder de vista a la hora de educarnos, que necesariamente tiene que existir un intermediario entre toda esa información y yo, para poder así distinguir aquello que me sirve de lo que no, y acceder realmente a un buen nivel educativo.
Con palabras de Dominique Wolton, podemos decir que internet es un sistema de información y de documentación, no un sistema de educación, porque si bien en él podemos encontrar prácticamente todo lo que necesitemos, no hay que perder de vista a la hora de educarnos, que necesariamente tiene que existir un intermediario entre toda esa información y yo, para poder así distinguir aquello que me sirve de lo que no, y acceder realmente a un buen nivel educativo.
lunes, julio 05, 2010
El cine en La Rioja
En mi caso en particular, no soy una gran fanática del cine… Me gustan las películas, pero no muero por ellas. Además, creo que una se acostumbra a no poder disfrutar de una pantalla grande internacional, y de tener que esperar la versión ilegal de las películas para poder verlas en casa, en lugar de disfrutarlas el día de su estreno, en un cine.
¿Cómo enseñarle a las nuevas generaciones a ver cine sin el cine? Probablemente esas nuevas generaciones nos dirían que también se acostumbraron a la falta él, al no frustrarse frente a la reducida cantidad de actividades recreativas disponibles en nuestra ciudad. Pero no porque nos hayamos acostumbrado a que el cine en La Rioja no exista, quiere decir que esté bien. No me apasiona el cine, pero sería genial poder disfrutar de un balde de pochochos gigante y una gaseosa bien fría frente a una enorme pantalla con la mejor animación de Disney, a quién no le gustaría?
La última vez que pude hacer esto fue hace un mes y medio, o un poco menos, en Tucumán. Ví “Robbin Hood”, y la verdad no fue nada del otro mundo, una producción anglosajona más, actores con buen físico y la increíble capacidad para una actuación mediocre. Pero saben qué fue lo peor de todo? Me gustó! No la película en sí, me gustó disfrutar de que las gigantescas imágenes se aparezcan y cambien frente a mí, de que esté todo a oscuras, de los sonidos, de tropezarme a la entrada y a la salida con esos escaloncitos que siempre nos engañan.
Por eso, puede que nos hayamos acostumbrado a no poder vivir todo esto en nuestra ciudad, pero, está bien que sea así? Yo creo que no, por el simple hecho de que casi a la totalidad de las personas nos gusta sentarnos frente a una pantalla gigante y ver a nuestros actores favoritos en ella, disfrutarlos. Y por qué esto tan injusto de no poder hacer algo que nos gusta y que no es ilegal, y mucho menos imposible? No lo sé, parece que no es redituable.
martes, junio 15, 2010
Al sentarme frente al monitor y querer comenzar a escribir, no sé cómo comenzar.
¿Cómo empezar a hablar sobre lo que durante años llenó completamente mi vida? ¿Cómo empezar a escribir sobre lo que en algún momento pensé que sería a lo que me iba a dedicar por completo? Complicado, hace bastante que no toco el tema.
Yo creo que el teatro, y hablando ciertamente de una forma muy subjetiva, es lo mejor que hay. Sí, suena grande, soberbio, avasallador, y hasta pareciera que le queda grande, pero no; al menos no para mí.
Como dijo Federico García Lorca, "El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana", y ¡qué frase más cierta! En el teatro cobra vida todo aquello que fue escrito en papel, nos enfrentamos a los personajes en carne y hueso, los sentimos hablar, gritar, llorar, caminar, sentir; las palabras cobran vida, y a cada segundo se van transformando, impredeciblemente.
Ahora me pongo a pensar un poco en lo que viví con respecto a eso, y llego a la conclusión de que es indescriptible la sensación de subirse a un escenario para dejar de ser la persona que somos y entregarnos al personaje, al momento, a la escena y al público, dejarnos llevar y ser simplemente títeres, que por un momento dejemos que a nuestras vidas-mejor dicho, a las vidas que por un momento nos pertenecen-las maneje otro. Es indescriptible también la sensación que me recorre ahora al recordar todo lo que viví tras bambalinas, frente a un espejo, en un salón y arriba del escenario; se me pone la piel de gallina... Hay días, como hoy, en los que anhelo tanto volver a actuar.
¿Cómo empezar a hablar sobre lo que durante años llenó completamente mi vida? ¿Cómo empezar a escribir sobre lo que en algún momento pensé que sería a lo que me iba a dedicar por completo? Complicado, hace bastante que no toco el tema.
Yo creo que el teatro, y hablando ciertamente de una forma muy subjetiva, es lo mejor que hay. Sí, suena grande, soberbio, avasallador, y hasta pareciera que le queda grande, pero no; al menos no para mí.
Como dijo Federico García Lorca, "El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana", y ¡qué frase más cierta! En el teatro cobra vida todo aquello que fue escrito en papel, nos enfrentamos a los personajes en carne y hueso, los sentimos hablar, gritar, llorar, caminar, sentir; las palabras cobran vida, y a cada segundo se van transformando, impredeciblemente.
Ahora me pongo a pensar un poco en lo que viví con respecto a eso, y llego a la conclusión de que es indescriptible la sensación de subirse a un escenario para dejar de ser la persona que somos y entregarnos al personaje, al momento, a la escena y al público, dejarnos llevar y ser simplemente títeres, que por un momento dejemos que a nuestras vidas-mejor dicho, a las vidas que por un momento nos pertenecen-las maneje otro. Es indescriptible también la sensación que me recorre ahora al recordar todo lo que viví tras bambalinas, frente a un espejo, en un salón y arriba del escenario; se me pone la piel de gallina... Hay días, como hoy, en los que anhelo tanto volver a actuar.
martes, mayo 04, 2010
Nuestros actos.
Nunca me vestí de dama antigua, no se por qué, pocas veces recuerdo haber actuado en actos como de un 25 de mayo o un 9 de julio, pero sí recuerdo una foto donde aparezco sentada, con un pañuelo rojo en mi cabeza y con la cara manchada de marrón-el conocido “corcho quemado”-´, de eso sí me acuerdo: mi mamá me pintaba la cara con un corcho quemado, y me hacía doler un poco. Mi actuación consistía en decir un par de versos mientras sostenía unas velas atadas a un palo de escoba, sobre mi nuca. Mis compañeros hacían cosas similares: vender pastelitos, empanadas.
De cuando no salía en los actos, sí me acuerdo: nos hacían sentar al costado del escenario porque éramos los más chiquitos, nos parábamos durante el himno (cantábamos uno solo) y la entrada y salida de banderas de ceremonia, y a la hora de cantar hacíamos mímicas cual director de orquesta sinfónica (no recuerdo que nos hayan retado por eso…).
Ahora, normalmente me pierdo la primer parte de los actos, tengo que esperar a que anuncien la entrada de las banderas para poder ver lo que ocurre en el octógono, y como normalmente los encargados de los actos se preocupan-pareciera-por el ahorro de minutos para los mismos, cuando termino de acompañar las banderas y me dirijo hacia el patio, ya es casi el final. Es decir, lo único que puedo atender en su totalidad son los himnos y los discursos de las autoridades escolares-con los que, según la fecha, estoy de acuerdo o no-.
Uno, cuando es más grande acepta lo que un acto le muestra, orgulloso se viste de Cristóbal Colón o de San Francisco Solano y representa el papel como el mejor, es feliz con tal de que mamá nos saque una foto y papá nos salude desde el público. Somos las estrellas.
De más grande, yo creo que es necesario tener otra mirada sobre las re-presentaciones de las fechas patrias, mirar y analizar detenidamente qué es lo que nos quieren decir y qué no nos están diciendo, y si estamos o no de acuerdo con eso. De ésta manera estamos teniendo una visión crítica sobre nuestra identidad y sobre qué significa para cada uno de nosotros, una fecha patria.
A la hora de hablar de estas fechas patrias, comúnmente nombramos al 9 de julio, 25 de mayo y 20 de junio, es decir, fechas en que nuestro país tuvo logros significativos; fechas felices. Reivindicando éstas, dejamos de lado aquellos sucesos no tan felices que también nos marcaron como pueblo y conforman nuestra identidad. A este listado de fechas convencionales, yo agregaría dos más, que una por ser festejada y otra por-muchas veces-ocultada, no suelen inculcarse en el inconciente colectivo como formadoras de identidad: el 12 de octubre de 1492 y el 24 de marzo de 1976.
A la primera, la estudiaría desde otro punto de vista, sin festejarlo sino conmemorando la matanza de nuestras raíces y a partir de esto tomar conciencia de cómo sucedieron realmente los hechos durante el famoso “Día de la raza”, donde se representa la “unión” de dos culturas antagónicas; cuando eso es lo último que se podría decir que sucedió.
La otra fecha, el 24 de marzo hace referencia al último y más sangriento golpe de Estado que sufrió nuestro país, el cual tuvo un saldo de 30.000 desaparecidos, presos políticos, torturados y asesinados por el Ejército militar, que fue le que tomó el poder por la fuerza, llamando a esta dictadura un “Proceso de Reorganización Nacional”.
Con respecto a sus re-presentaciones, yo creo que para fomentar una unidad nacional es necesario homogeneizarnos, pero no así eliminar hechos históricos y factores importantes para nuestra argentinidad, formando ciudadanos críticos y capaces de discernir entre lo que nos une y lo que nos divide como nación argentina.
El atroz encanto de ser argentinos.
El argentino es así; ciclotímico, soberbio, histérico, gracioso, alterado, chistoso, superficial.
Somos dueños y habitantes de un país que vivió maravillas y desastres políticos, sociales y económicos; pasamos de la plata dulce al hambre, y eso nos hiere el orgullo en lo más profundo. Escondemos ese pasado doloroso, exaltamos épocas de vacas gordas y buscamos la ínfima razón del día para caotizarnos la existencia. Somos así. Somos argentinos y nos vamos en críticas hacia el de al lado, hacia “este país que no sirve para nada” (exteriorizándolo, sin darnos cuenta de que ese país al que nos referimos, somos todos), echándoles encima la suprema culpa de todos nuestros males a nuestros gobernantes.
¿Y qué pasa cuando nos vamos del país? Extrañamos. Resulta que ese país que tanto hambre nos dio y tanto criticamos, lo llevamos adentro nuestro, lo queremos (queramos, o no); extrañamos sus veredas rotas, los gritos histéricos, un buen asado los domingos seguido de un partido de fútbol, un matecito con la vieja, el caos de las grandes urbes, el clima, el chismerío. Y cuando ese otro país distinto al nuestro nos quiere caracterizar, definir, lo hace utilizando palabras como ‘chantas’, ‘charlatanes’, ‘delincuentes’; esa es la imagen damos el resto del mundo. Atroz, realmente atroz.
Pero esa ironía cotidiana es lo que nos hace sentirnos y amarnos argentinos, esa soberbia unificada, sentirnos dueños del tango, de la Europa latinoamericana, de esa simpatía muchas veces ignorante; eso nos hace pertenecientes. Y aunque no nos pensemos como nación, ese egoísmo grupal nos gana, y nos une.
Eso es el atroz encanto de ser argentinos. El egoísmo, el sadismo, la soberbia y la burla que nos envuelven como sociedad; y que concientes e inconcientes, fomentamos e incentivamos día a día(lo que no significa que esté bien)y nos hace sentir nosotros. El hecho de que pareciera que nada nos ata a nuestras tierras pero que sin embargo nos identifican, sean los lugares y las personas que nos vieron nacer, crecer, equivocarnos, caernos y levantarnos. Nos vieron ser. Ese es nuestro encanto, nuestra identidad: El ser únicos. Únicos y argentinos
¿Qué puede sintetizar nuestra argentinidad?
Lo que elegí es la publicidad de Quilmes, del Día Osvaldo.
¿Por qué la elegí? La cosa es así: primero intenté buscando textos que nos puedan representar como argentinos, pero ninguno me convenció. Después hurgué un poco en mi música, y tampoco encontré algo del todo interesante. Por último, me fijé en alguna publicidad; empecé poniendo un par de palabras claves en el buscador, y nada… Hasta que me acordé de las geniales publicidades de Quilmes, y de ellas seleccioné esta.
La cosas que muestra este video son totalmente argentinas: el “dos días no alcanzan”, la pereza del domingo por la noche, lo que nos cuesta empezar la semana, la comida familiar de los domingos, la forma de rebuscárnosla para salir bien parados de donde sea (y frente a quién sea), que cualquier suceso pueda llegar a ser el disparador de nuestra fama instantánea e ínfima; no podemos negarlo.
martes, marzo 30, 2010
Rayuela (1963) - Julio Cortázar.-
Julio Cortázar, nacido en Bélgica en 1914 (pero considerado netamente argentino), en el año 1963 publica la novela que sería considerada por muchos, una de las primeras obras del surrealismo literario argentino. El mismo Cortázar prefiere definir su novela como una "contra-novela" debido a que rompe con todas las estructuras conocidas hasta entonces, ya que posee a una gran particularidad: se la puede leer de dos formas. En las primeras páginas, su autor explica estas dos maneras; una de ellas, es siguiendo el orden tradicional; y la otra es mediante una guía de capítulos salteados que se nos brinda.
"Rayuela" se divide en tres partes: "Del lado de allá", "Del lado de acá" y "De otros lados".
En la primer parte, Cortázar relata una historia de amor entre Horacio Oliveira, protagonista de la novela, nacido en Bs. As. pero residente en Paris; y Lucia, "La Maga", de nacionalidad uruguaya, vive en el mismo país europeo, madre de un pequeño niño, Rocamadour. Ambos forman parte de un excéntrico grupo literario, teniendo una extraña relación con sus integrantes.
Más adelante, en la segunda parte, lo sitúa a Horacio de vuelta en Buenos Aires y amigo de una pareja, Traveler y Talita; en ésta última ve reflejada a su antiguo amor, La Maga.
Por último, en "De otros lados", encontramos una serie de textos pertenecientes a Morelli, un viejo escritor. Estos textos nos ayudan a comprender el contexto de la historia. Si se lee la novela de la manera tradicional, termina antes de comenzar la última parte; mientras que si seguimos la guía que nos brinda su autor, estaremos incluyendo estos paralelismos a lo largo de toda la historia.
Elegí esta novela ya que rompe con todos los esquemas que conocía sobre cómo leer un cuento, una novela, un relato, etc., y nos lleva a poder manejar la historia a nuestro gusto y piacere.
Por otra parte, Cortázar toma aspectos de la cotidianidad de los personajes en los que se viven situaciones realmente tensas para llevarlas al humor, muchas veces mediante la ironía. Además, su protagonista, Oliveira, deja de lado aspectos que consideramos cruciales en nuestras vidas (como por ej., la muerte de Rocamadour, el hijo de La Maga) y presta real atención a cosas ínfimas en nuestros días, al por qué de las cosas, a los pequeños detalles de la vida.
Finalmente, y una vez más contradiciendo a las novelas tradicionales, Rayuela no tiene un final concreto, cerrado. Hacia el fin de sus páginas nos encontramos con una historia aún no resuelta, con preguntas sin responder; lo que nos lleva a imaginar por nuestra cuenta, la continuación de la vida de sus personajes: La Maga y su vida en París, el romance entre Talita y Traveler, la amistad entre Traveler y Horacio, el amor de Horacio por La Maga.
Acá les dejo un link donde pueden leer la novela completa.
Siempre prefiero comprar un libro, pero bueno, allá ustedes.
(Hay que ahorrar papel, no derechos de autor).
Rayuela - Julio Cortázar.
Finalmente, y una vez más contradiciendo a las novelas tradicionales, Rayuela no tiene un final concreto, cerrado. Hacia el fin de sus páginas nos encontramos con una historia aún no resuelta, con preguntas sin responder; lo que nos lleva a imaginar por nuestra cuenta, la continuación de la vida de sus personajes: La Maga y su vida en París, el romance entre Talita y Traveler, la amistad entre Traveler y Horacio, el amor de Horacio por La Maga.
Acá les dejo un link donde pueden leer la novela completa.
Siempre prefiero comprar un libro, pero bueno, allá ustedes.
(Hay que ahorrar papel, no derechos de autor).
Rayuela - Julio Cortázar.
sábado, marzo 27, 2010
La canción que me partió la cabeza.-
La vida es más compleja de lo que parece.
El velo semitransparente
del desasosiego
un día se vino a instalar
entre el mundo y mis ojos.
Yo estaba empeñado en no ver
lo que vi, pero a veces
la vida es más compleja
de lo que parece.
Pensaste que me iba a quebrar
y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor
de mi propia cocina.
Volví a creer que se tiene
lo que se merece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Todas las versiones
encuentran sitio en mi mesa,
Todas mis canciones
por una sola certeza.
No quiero que lleves de mí
del desasosiego
un día se vino a instalar
entre el mundo y mis ojos.
Yo estaba empeñado en no ver
lo que vi, pero a veces
la vida es más compleja
de lo que parece.
Pensaste que me iba a quebrar
y subiste tu apuesta,
me hiciste sentir el sabor
de mi propia cocina.
Volví a creer que se tiene
lo que se merece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Todas las versiones
encuentran sitio en mi mesa,
Todas mis canciones
por una sola certeza.
No quiero que lleves de mí
nada que no te marque.
El tiempo dirá si al final
nos valió lo dolido.
Perderme, por lo que yo ví
te rejuvenece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Mejor, o peor, cada cual
seguirá su camino...
Cuánto te quise, quizás,
seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre,
ya se desvanece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
El tiempo dirá si al final
nos valió lo dolido.
Perderme, por lo que yo ví
te rejuvenece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Mejor, o peor, cada cual
seguirá su camino...
Cuánto te quise, quizás,
seguirás sin saberlo.
Lo que dolería por siempre,
ya se desvanece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece,
la vida es más compleja
de lo que parece.
Jorge Drexler.
Esta canción realmente me partió la cabeza. Habla sobre las dificultades que la vida nos pone en frente para poder salir adelante, que siempre es más compleja de lo que parece; que a veces las apariencias engañan, aunque nos empeñemos en creer que no es así. Siempre, tarde o temprano la vida nos sigue sorprendiendo con más obstáculos y dificultades, los cuales debemos superar para salir adelante, superarnos a nosotros mismos.
Su autor es Jorge Drexler, de 45 años, nacido en Montevideo, Uruguay. Me gustan todos los temas de Drexler, tiene una manera muy especial de escribir, y de expresar la manera en que ve la vida. Siempre utiliza metáforas que son las que les dan el toque que caracteriza sus canciones.
A continuación, su página oficial, donde se puede obtener más información sobre él.
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