martes, mayo 04, 2010

El atroz encanto de ser argentinos.


El argentino es así; ciclotímico, soberbio, histérico, gracioso, alterado, chistoso, superficial.
Somos dueños y habitantes de un país que vivió maravillas y desastres políticos, sociales y económicos; pasamos de la plata dulce al hambre, y eso nos hiere el orgullo en lo más profundo. Escondemos ese pasado doloroso, exaltamos épocas de vacas gordas y buscamos la ínfima razón del día para caotizarnos la existencia. Somos así. Somos argentinos y nos vamos en críticas hacia el de al lado, hacia “este país que no sirve para nada” (exteriorizándolo, sin darnos cuenta de que ese país al que nos referimos, somos todos), echándoles encima la suprema culpa de todos nuestros males a nuestros gobernantes.
¿Y qué pasa cuando nos vamos del país? Extrañamos. Resulta que ese país que tanto hambre nos dio y tanto criticamos, lo llevamos adentro nuestro, lo queremos (queramos, o no); extrañamos sus veredas rotas, los gritos histéricos, un buen asado los domingos seguido de un partido de fútbol, un matecito con la vieja, el caos de las grandes urbes, el clima, el chismerío. Y cuando ese otro país distinto al nuestro nos quiere caracterizar, definir, lo hace utilizando palabras como ‘chantas’, ‘charlatanes’, ‘delincuentes’; esa es la imagen damos el resto del mundo. Atroz, realmente atroz.

Pero esa ironía cotidiana es lo que nos hace sentirnos y amarnos argentinos, esa soberbia unificada, sentirnos dueños del tango, de la Europa latinoamericana, de esa simpatía muchas veces ignorante; eso nos hace pertenecientes. Y aunque no nos pensemos como nación, ese egoísmo grupal nos gana, y nos une.

Eso es el atroz encanto de ser argentinos. El egoísmo, el sadismo, la soberbia y la burla que nos envuelven como sociedad; y que concientes e inconcientes, fomentamos e incentivamos día a día(lo que no significa que esté bien)y nos hace sentir nosotros. El hecho de que pareciera que nada nos ata a nuestras tierras pero que sin embargo nos identifican, sean los lugares y las personas que nos vieron nacer, crecer, equivocarnos, caernos y levantarnos. Nos vieron ser. Ese es nuestro encanto, nuestra identidad: El ser  únicos. Únicos y argentinos

No hay comentarios:

Publicar un comentario